ENTRE JUEGO Y JUEGO,
SE DESCUBREN DEFECTOS Y VIRTUDES DEL EMPRESARIO
A primera vista parece
que se estuviera jugando una partida en tamaño familiar del popular “Monopolio”.
También da la impresión de encontrarse en un casino: un grupo de personas
sentado alrededor de una mesa llena de vasos, fichas y una especie de
mapa semejante al tablero de la “ruleta”. Solo las laptops, celulares,
palm… “desentonan” en ese ambiente lleno de ejecutivos sonrientes y estresados.
Divididos en cuatro
grupos de cuatro personas, los altos ejecutivos asumen el reto que les
propone el instructor de la firma Pirámide Digital, Pablo Páez:
formar una empresa dirigirla y catapultarla.
Para ello, los participantes,
durante los dos días se encierran a armar estrategias y seguir al pie
de la letra el modelo que forma parte del programa académico del Executive
MBA de la Universidad San Francisco de Quito. Cada uno de los grupos,
nombrados con letras griegas, designa entre sus miembros al gerente general,
al jefe del área financiera, al jefe de estrategia corporativa, al jefe
de producción al jefe de mercadeo y ventas.
Alpha, Gamma, Delta
y Epsilon son las firmas “virtuales” que deben administrar su negocio
como si fuera real. Para eso existe un banco (que les concede créditos),
disponen de dinero (las fichas), existe el mercado (que compra la producción),
de un software (que lleva los balances en la computadora automáticamente)
y de un análisis de mercado donde se proyectan los precios de venta de
cuatro productos (Master, Avant, Excel y Optima) de los diez años de ejercicio.
“Deben aplicar el Modelo
de Dupont y hacer lo que crean necesario para ganar más dinero.
Puede invertir en infraestructura, en desarrollo del producto, endeudarse,
todo lo que deseen”, les advierte Páez al iniciarse el taller.
Para efectos de manejar
bien el procedimiento, los cuatro grupos hacen exactamente lo mismo en
el primer año de trabajo. Sí decenas de vasos comienzan a aparecer
encima del tablero que proyecta un mapa de las áreas de una empresa normal
y corriente. Eso tarda como una hora y media, en medio de sonrisas
y camaradería. Luego, cada cual toma las riendas de su propio negocio.
Aparece, entonces, el abanico de peculiaridades: el osado que invierte
en todo cuanto pueda endeudarse, el conservador que prefiere ir a pasos
lentos pero seguros y hasta el que no sabe por dónde empezar. También
se descubren las personalidades de quienes no aceptan sus errores y culpan
al mercado o a quien sea de los fracasos, de quien quiere hacerlo todo
y no delega y de quien cree que su palabra es la ley, porque así lo dicen
su experiencia y su computadora. Pero eso sí, todos quieren ganar
y hasta en los “coffe breaks” y almuerzos el tema recurrente de conversación
es “qué debíamos/debemos hacer”.
Al final de los dos
días, sacan sus propias conclusiones y aprenden que el trabajo en equipo
y la constante actualización son la clave del éxito. Gustavo Vargas, gerente
de proyectos de Digitec, asegura que descubrió que “trabajar en equipo
resulta vital para mejorar los índices”. Y Carlos Vásquez, ingeniero
de desarrollo de TV Cable sentencia que ya no se “cerrará tanto”.
El retorno de la inversión en entrenamiento y capacitación de equipos gerenciales es normalmente exponencial y en minutos. Vincent Peale.
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