CADA
VEZ MAS RAPIDO, CADA VEZ MAS LEJOS
Por Mario Osava
Los escasos 11 millones
de usuarios que tenía en 1990 la telefonía celular pasaron a ser 135 millones
en 1996.
La explosiva expansión
de la telefonía celular es una de las puntas visibles de esa rápida evolución.
Las líneas telefónicas
fijas en el mundo aumentaron de 519.4 millones en 1990 a 745 millones
en 1996 y aún quedan 35 millones de personas esperando que su solicitud
sea satisfecha, de acuerdo a estimaciones de la Unión Internacional de
Telecomunicaciones (UIT).
Pero el gran salto se
produjo en la telefonía celular, que de los escasos 11 millones de usuarios
que tenía en 1990 pasó a 135 millones en el año pasado, con un crecimiento
de 60% anual entre 1995 y 1996.
La UIT estima que los
servicios y equipos de telecomunicaciones compondrán un mercado de un
billón de dólares el próximo año, contra 788.000 millones en 1995.
El tráfico Internacional
de llamadas, que en 1990 era de 33 billones de minutos, trepó a 68 billones
en 1996, una expansión de 15% al año.
Las exportaciones de
equipos también se duplicaron entre 1990 y 1995, y llegaron a 58.000 millones
de dólares.
Países como China y
Brasil parecen haber descubierto ahora las maravillas de la comunicación
a distancia.
El gigante asiático
se está instalando la mayor cantidad de teléfonos fijos. Las líneas aumentaron
en un promedio anual de 41.5 % en esta década.
Los brasileños tienen
récord de utilización de teléfonos móviles, unos 110 minutos al mes en
promedio, contra 90 en Estados Unidos. Y se espera que antes del 2003
el país triplique la cantidad de teléfonos celulares de que dispones actualmente.
Ello constituye un factor
adicional para el interés existente entre las empresas privadas por la
desestatización del sector de las telecomunicaciones en Brasil.
En todo el mundo se
está gastando el 12 % más cada año en el sector de las telecomunicaciones.
En 1995 el promedio
por usuario llegó a 905 dólares, 100 dólares más que el año anterior.
Las telecomunicaciones
se unen a la informática para componer el eje que lleva a la sociedad
de la información, Juntas facturaron 1.37 billones de dólares en 1995,
según la UIT.
Esta es “la época de
las perplejidades”, afirmó el investigador brasileño René Dreifuss en
el título de su nuevo libro, en el que aborda los desafíos de la globalización
en un mundo cuyo centro está ocupado por las ideas y ya no por los objetos.
La “producción a distancia”,
que supone elaborar partes de un producto en diferentes países para ensamblarlas
en otro, conduce a la constitución de redes de corporaciones que buscan
complementar la gran necesidad de tecnologías, capital humano y capacidad
operativa con múltiples asociaciones entre empresas.
Este sistema productivo
exige mucha información, comunicaciones que la tecnología actual permite
ofrecer con mayor perfección y costos cada día más bajos.
Pero también conduce
a “profundizar el proceso democrático, a demandas de participación en
las decisiones gubernamentales en tiempo real” observó Dreifuss.
El sistema de representación
política deberá en consecuencia sufrir grandes modificaciones.
Los cambios “interfieren
incluso en la forma de oír música, de ver un filme”, señaló como modo
de ejemplificar los efectos sociales y psicológicos cada vez más acelerados
que se están produciendo.
Antes un invento producía
transformaciones “30 ó 40 años después ahora lo hace en diez a 20 años”,
concluyó el investigador brasileño.
El retorno de la inversión en entrenamiento y capacitación de equipos gerenciales es normalmente exponencial y en minutos. Vincent Peale.


           

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