Los padres deberían educar a cada hijo
para el trabajo, si éste es un elemento esencial en la felicidad humana.
Ello requiere teoría y práctica. Hemos
visto algo relacionado con la práctica.
Algún trabajo doméstico inicialmente
remunerado;
Intercambios de trabajo adecuado entre
paterfamilias amigos;
Ensayos de cooperativas
Ayudantes de ventas en tiendas, en semanas
en apuro;
Trabajo en el campo, en vacaciones,
etc.
En cuanto a la teoría, convendría aclararles
a los hijos algunos conceptos claves.
Por ejemplo:
Qué es un trabajo humano,
Qué es un trabajo profesional,
Qué capacidades humanas se pueden
desarrollar en el trabajo;
Qué valores se pueden cultivar en
el trabajo,
Qué es ilusión profesional, etc.
Las conversaciones familiares,
y los comentarios de los padres acerca de su trabajo, el ejemplo paterno
y materno, todo esto influye mucho en el modo de entender el trabajo.
Y, por consiguiente, en la formación de los futuros profesionales.
En primer lugar,
comprobando el ejemplo de los padres: su fuerte integración, su abnegación,
su disposición de sacrificio, su olvido de sí, etc.
En segundo lugar,
empezando pronto la integración inicial, que será del punto básico
de referencia para los momentos de peligro o de pequeñas desintegraciones.
En tercer lugar,
sin miedo a reiniciar la integración familiar (cuando los hijos se
les están yendo de las manos) mediante un plan de acción bien pensado
y bien expuesto. Como ejemplo, recordar el caso << los hijos
trabajan>>, referido en anteriores páginas.
En cuarto lugar, cuidando mucho
la participación familiar, tanto en lo referente a << trabajos
en equipo>> como la moralidad consultiva (informar y ser informados).
Por ejemplo:
Darles a conocer el
trabajo profesional de los padres.
Hablarles de su trabajo,
Dejarles que visiten
con alguna frecuencia el lugar de trabajo,
Pedirles pequeñas
colaboraciones, etc.
Comentar con los hijos
asuntos familiares
Algunos problemas,
en cuya solución puedan influir (rezando, etc.)
Conocer y visitar
frecuentemente su centro educativo
Valorando esa institución
cultural de la que sus hijos forman parte,
Interesándose por
sus logros (en todos los órdenes, no sólo en el estudio) y por sus dificultades,
Hablando con sus profesores.
Conocer a los adolescentes
Hay libros muy útiles - luego
comentaremos algunos- para este conocimiento de una etapa
difícil.
Aquí sólo quisiéramos mencionar, muy
de paso, algunos rasgos suyos:
En primer lugar, los adolescentes
son impacientes, Su impaciencia les lleva a ser radicales, Lo
quieren todo aquí y ahora. Quieren soluciones absolutas a corto plazo,
soluciones mágicas.
En segundo lugar, son amigos de
las soluciones externas. Mejor denunciar que colaborar. Quieren que
los demás lo arreglen. Ellos, simplemente, ven lo que está mal.
En tercer lugar,
son soñadores y algo tristes. Sus sueños pueden confundirse con reacciones
de impaciencia. Quieren conseguirlo todo sin esperar, sin el claroscuro
de la vida diaria, sin hacer verso heroico de lo cotidiano, que encuentran
demasiado monótono. Más bien prefieren lo novedoso, lo sensacional,
etc.
En cuarto lugar, son más capaces
de hablar que de hacer.
En quinto lugar, inseguros y pendientes
de sí, juegan a mirarse en todos los espejos.
Y luego están las influencias ambientales,
en las ideas y en las costumbres, en el lenguaje y en los atuendos, etc.
Naturalmente, hay mucho más. Y cada
uno es distinto.
De lo que se trata es de:
Conocer Bien a Cada
Hijo Adolescente
Sus puntos fuertes
Sus debilidades
Sus amistades
Los peligros de su
entorno
Las oportunidades
Su carácter, etc.
Saber comunicarse con ellos:
Es difícil
Hay leyes de factor
humano que conviene conocer
Con ellos, hay que
acostumbrarse a los cambios bruscos
Saber motivarlos:
Son muy sensibles
a las motivaciones positivas,
Están llenos de ilusión
e ideales,
A veces, no lo exteriorizan,
pero es la edad de los ideales.
Prever Los Acontecimientos, Los Problemas.
Se droga
No tiene fe
Hay problemas sexuales
Es adicto al alcohol.
Todo ello requiere estar atento, saber
captar los síntomas, actuar pronto, saber convivir, poner los medios.
Padres: No Estar Ciegos
Hay pequeños síntomas que no deben pasar
inadvertidos. Por ejemplo:
Un bajón en sus estudios
Una mirada triste
No mirar a la cara
Volverse huidizo
Ser menos comunicativo
Empezar a mentir
No contar lo que hace
ni a dónde va
Aislarse en su casa
Regresar tarde y no
en condiciones normales, etc.
El método del sí
Algún autor propone
el método del sí para la reintegración familiar de algún hijo más a menos
desintegrado o que tienda a vivir contra familiarmente.
Se trata de elaborar
un cuestionario, en el que cada pregunta pueda ser contestada con un sí
o un no. Por ejemplo:
¿Quieres a tus padres?
¿Quieres a tus hermanos?
¿Te importan sus problemas?
¿Te gustaría intervenir más en los
planes de tu familia?
¿Te gustaría que tus hermanos te
quisieran más?
¿Estás dispuesto a colaborar más
en tu casa?, etc.
De este modo, se llega
a saber cuáles son los puntos de acuerdo o desacuerdo. O mejor,
de integración o desintegración familiar.
Los síes deben
aprovecharse como puntos de partida. Los noes como fronteras desplazables,
mediante preguntas mejor formuladas.
Cuantos más síes,
más posibilidades de reintegración, si las preguntas se refieren a cuestiones
centrales de vida familiar.
Servicio en la Educación
Educar nos exige una
entrega a fondo.
El tiempo dedicado
a los clientes nunca es tiempo perdido.
No existe método educativo
que no requiera tiempo.
En educación los desastres
nunca se presentan de golpe, por eso no duelen tanto.
Escucha a los clientes
y los conocerás mejor.
Trabajamos para no
quedarnos con nada y entregarlo todo y eso requiere mucho sacrificio,
renuncia y exigencia y esos nos duele mucho.
La felicidad no está
en tener mucho sino en saber apreciar lo que se tiene.
En educación los problemas
que se postergan empeoran con el paso del tiempo.
Muchos
de los problemas de nuestros clientes tienen sus raíces en nuestros
propios problemas que por falta de exigencia no tratamos de solucionar.
La confianza es algo
que solo se consigue cuando se da.
La empresa no son
la decoración ni los muebles sino las relaciones que mantengan
sus trabajadores.
Para educar basta
tener sentido común, cariño y exigencia.
El humor sirve para
relajar un ambiente tenso y pone aceite lubricante al engranaje de la
autoridad.
Hay que vivir el optimismo
del que nunca pierde la confianza en el otro.
Los distintos valores
que adornan a hombre y mujer son distintos en cualidad pero no en cantidad.
El retorno de la inversión en entrenamiento y capacitación de equipos gerenciales es normalmente exponencial y en minutos. Vincent Peale.
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