Juan es una persona cualquiera, que constantemente estaba haciendo programado para el fracaso y para sufrir. Su padre le dice que es tonto, en la escuela le dicen que nunca saldrá adelante en la vida, sin embargo él dice: si quiero y sí puedo.
Juan llega a la adolescencia y toma el modelo de los mediocres que le rodean y entonces se deja crecer el cabello, incluso se va su casa y aún así en un momento de reflexión se dice a si mismo: “yo si puedo, yo si quiero ser feliz”. Así consigue su empleo como limpiador de pisos a los 17 años, se hace amigo de un vendedor, aprende de él y rápidamente inicia su ascenso y en un año llega a ser el mejor vendedor de su empresa, era una persona con excelentes hábitos de trabajo (puntual, muy trabajador, responsable y excelente actitud de servicio). Sin embargo el sindicato de su empresa se fija en él como un MAL EJEMPLO ya que a través de él, la compañía podía demostrar que si se puede trabajar bien sin necesidad de presiones.
Entonces, del sindicato le dicen que baje de nivel de trabajo, que llegue un poco tarde y no sea tan responsable porque si no le van a tener que sacar de la empresa. Él, se deja llevar una vez más por el común denominador de su empresa e inicia su mediocre presentación de trabajador, ahora ya tiene 22 años, bebe mucho y vive a medias. A los 28 años sigue igual y no se casa, hubo tanta presión del grupo por que no se había casado, que finalmente lo hace, ahora tiene 38 años y 4 hijos, nunca logró ser más allá y el convivir en un medio sin visión, sin misión, sin retos le llevó a que a los 58 años murieron sus hijos, su esposa... poco tiempo después murió él, aunque hace mucho tiempo dejó de vivir!
Ahora gritaremos: “ESTOY SANO, FUERTE Y FELIZ”
Los demás dirán: ¡qué estúpido, qué ridículo!
Un día una persona me dijo: Cómo se te ocurre hablar de éxito, me acabo de divorciar, perdí mi trabajo, perdí mi casa ¿Cómo me pides que me sienta sano, fuerte, feliz?
- Te felicito, porque ahora que ya has tocado fondo, sólo tienes que patalear para empezar a vivir.
¿Por qué gritaste, estoy sano, fuerte, feliz?
- ¡Porque usted me dijo!
Debemos cambiar el servicio, debemos ser mejores, dar la mejor atención. Somos ecuatorianos capaces de recibir, orientar, asesorar, ser amables y extraordinariamente serviciales.
¡Quitémonos de la mente que los gigantes regalan teléfonos, Gigantes somos nosotros que tenemos liderazgo!
No nos debe importar lo que digan de nosotros, debemos acostumbrarnos a cambiar. Debemos quitarnos de la mente “lo jodido" Hay que cambiar el canal de lo malo por la felicidad.
El retorno de la inversión en entrenamiento y capacitación de equipos gerenciales es normalmente exponencial y en minutos. Vincent Peale.
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